jueves, 3 de diciembre de 2009

¿Demasiado pronto?


Hace ya tiempo, escribí una entrada sobre lo que supone el no darte cuenta de lo que tienes al lado en cada momento, lo que muchas veces, te hace llegar tarde... No llegar a tiempo es algo bastante frustrante, y siempre te queda la impotencia de no haberte dado cuenta antes de lo que tenías tan cerca, de no haberlo sabido valorar, o de que vencieran otras emociones, como la cobardía o el miedo...

Pues bien, sigo pensando en esto muchas veces, y creo que volvemos a caer una y otra vez en el mismo error... No obstante, ahora tengo una nueva sensación, una nueva pregunta, un nuevo presentimiento. Y es que a veces no estoy segura de si de verdad el tiempo jugó en nuestra contra por dejarlo escurrirse entre y ante nuestras dedos, o jugó en nuestra contra porque de verdad lo que pasó es que nos hizo llegar ante algunas situaciones... demasiado pronto...

6 comentarios:

  1. Siempre pensé que a mis diecisiete años era demasiado joven para determinadas cosas, y que, de haber tenido entonces diecinueve o veinte otro gallo hubiera cantado.

    Si es que lo he pensado como consolación, pues seguramente, porque luego también pensé que lo que me vino a los veintiuno debería haberme venido a los veinticinco...

    O sea, tengo la sensación de que, venga cuando venga, soy yo la que no estará nunca a punto, y pensar eso de que ha llegado "demasiado pronto", simplemente será otro modo de responsabilizar al destino -o a lo que sea- de algo de lo que soy la única responsable.

    Las repeticiones tienen eso, que llega un punto en que podemos darnos cuenta de que si el único nexo común en todas ellas somos nosotros, pues a nosotros es a quien debemos observar para preguntarnos por qué.

    Besets

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  2. Sí, Majo, somos nosotros los que tenemos la última palabra. En todo. Siempre. Pero las circunstancias y los cruces de caminos muchas veces llegan sin avisar. Aparecen. Se presentan o pasan desapercibidas, es igual. Y a veces nos falta ese punto de vista englobador que sólo podemos tener cuando hemos caminado un buen rato, y miramos atrás. Es entonces cuando todo se relativiza, cuando las prioridades se hacen claras, cuando a lo mejor decides que el miedo no es un buen compañero de viaje... Pero cuando te llegan las cosas antes de haber llegado a algunos cruces, lo mismo que si te llegan cuando ya te los has pasado, hace que no se puedan producir determinadas conexiones que, de ser de otro modo, estarían abocadas a terminar juntas... Es así, el juntarse con la situación adecuada, con la persona adecuada, en el momento concreto y en el lugar preciso, no es fácil; quizá no es siquiera posible. Por ello, no podemos bajar la guardia nunca, porque a pesar de todo, siempre podemos hacer algo...
    No hay responsables, hay nuevas oportunidades.

    Un abrazo, y gracias por navegar y dejar huella por este rinconcito

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  3. Hola,

    Antes de nada, pido disculpas por si entro como elefante en cacharrería, porque iré directo al grano:
    "Antes" "después", "adecuado", "te llegan las cosas", "conexiones"...

    Cuando me pregunto, como tantos bloggers, para quién escribo realmente, entradas como ésta me ayudan a saber que muchas veces escribimos para nosotros mismos. Para nosotros solos.

    No es tanto que se haga difícil captar lo que tratas de decir aquí, sino que yo veo a una persona intentando clarificar el significado de unas experiencias personales con palabras que son como cartas marcadas. Nada comprometedor, nada revelador, pero mostrando la idea como a través de un filtro de no concreción.

    Me quedo con las palabras entre comillas que saqué de tu texto.
    Humildemente, por lo que me dice mi simple experiencia, creo que lo que vivimos, y más si concierne a relaciones personales, no es ni del todo nuestro ni del todo ajeno. Me explico: Toda relación es cosa de como mínimo dos. Pero nunca de uno, salvo las fantasías en las que uno vive un amor, un romance, una pasión... y el otro no tiene ni la menor idea de ello.

    Así que te diré que no comparto lo de que no hay responsables. Puesto que tenemos memoria, somos conscientes de antecedentes más o menos análogos, a partir de los cuales podemos intervenir en esas circunstancias que te parecen tan ajenas. Conocerlos y no actuar nos hace responsables. Al menos, de nuestra parte.

    Entre tales circunstancias, la fundamental que entiendo aquí: el tiempo. El "momento adecuado" no es un absoluto, lo es en relación a al menos dos personas.
    No somos esferas de metal impermeables, sino que interactuamos con lo que nos rodea, y con quienes nos rodean, de manera que (espero no parecer brusco) la explicación de lo "no oportuno" se me hace una poética forma de llamar al "Destino" con mayúsculas: El comodín de todo lo que no podemos hacer depender de nuestra voluntad.
    Un bonito consuelo para un mecanismo tan nuestro, y tan fértil para la culpa: "Si lo hubiera sabido antes..." Vivir el pasado en el presente, como si así pudiéramos cambiar lo que ya no puede ser.

    Y aún así, celebro tu optimismo en "hay nuevas oportunidades".
    Peter Ustinov dijo una obviedad que sin embargo, sobre todo cuando somos adolescentes, no vemos: Los amigos no son necesariamente las personas más afines a nosotros (ya que no conocemos a todo el mundo para poder elegir), sino que simplemente estaban allí y entonces.

    Creo que donde dijo "amigos" cabe cualquier relación, porque pienso que las personas tenemos muchas más afinidades de las que nos parece.

    Siempre me pasa que veo más claras las palabras en mi cabeza que como las armo después por escrito.
    Perdón por el rollo.
    Saludos!

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  4. Tengo que reconocer que tu intuición no te falla cuando ves a una persona intentando clarificar el significado de unas experiencias personales con palabras que son, como cartas marcadas. Como comentas, nada comprometedor, nada revelador, pero mostrando la idea como a través de un filtro de no concreción, a través del espejo, se podría decir. ¿Coincidirá lo que vemos reflejado con lo que nos gustaría contemplar? No lo sé, pero creo que esa coincidencia no es lo importante. Creo que lo importante es que seamos capaces de superponer esas dos imágenes, pues quizá, la suma de ambas, sin perder la diferencia, sea aquello que más se parezca a nosotros mismos, y sobre todo, lo que irradiemos sobre aquello que llamamos vida...

    Cuando hablo de que no hay responsables, me refiero sobre todo a que no merece la pena el buscarlos; al menos, en la mayoría de los casos. Cuando ya hemos perdido una oportunidad y ya no hay retroceso posible, lo mejor es seguir mirando al frente para no perdernos la siguiente. Sin embargo, aunque hayamos vivido situaciones parecidas y éstas nos puedan guiar en nuestras nuevas decisiones, no creo en algoritmos absolutos; me refiero, que ni siquiera la misma situación, enmarcada en otro tiempo o en otro escenario, volverá a ser la misma...

    En cuanto a los amigos... Sí, puede ser que los amigos simplemente estaban, allí y entonces... pero el hablar de ello en pasado, hace que ya algo pierda sentido. Soy de las que piensan que se puede estar cerca de alguien, de muchas maneras, pues los vínculos entre las personas te enseñan a que hay distancias, que no se miden en kilómetros. En cualquier caso, agradezco que os encontréis aquí, y ahora. Para mi, es un placer.

    Bienvenido, a través del espejo, y gracias por tus aportaciones...

    CRISTINA

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  5. Todo esto es demasiado profundo para mi escasa intuición, pero me gustaría decirte que no importa si fue demasiado pronto o demasiado tarde, lo que importa es que no fue, y que de nada sirve volver la vista atrás. Siempre p'alante, como los de Alicante (o sea, como yo :P, aunque no predique con el ejemplo).

    Un abrazo cariñosísimo, cielo.

    Silvia

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  6. Lo que importa es que no fue, es cierto. Pero que al menos nos valga para darnos cuenta, en cada momento, en qué punto estamos y no dejar que las cosas se pasen de largo sin haberlas disfrutado, o al menos, sin saber ni siquiera que estaban...

    Cariñosísimo el abrazo para ti también. Y sí, palante como los de Alicante!! ;-)

    CRISTINA

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