
Hace ya tiempo, escribí una entrada sobre lo que supone el no darte cuenta de lo que tienes al lado en cada momento, lo que muchas veces, te hace llegar tarde... No llegar a tiempo es algo bastante frustrante, y siempre te queda la impotencia de no haberte dado cuenta antes de lo que tenías tan cerca, de no haberlo sabido valorar, o de que vencieran otras emociones, como la cobardía o el miedo...
Pues bien, sigo pensando en esto muchas veces, y creo que volvemos a caer una y otra vez en el mismo error... No obstante, ahora tengo una nueva sensación, una nueva pregunta, un nuevo presentimiento. Y es que a veces no estoy segura de si de verdad el tiempo jugó en nuestra contra por dejarlo escurrirse entre y ante nuestras dedos, o jugó en nuestra contra porque de verdad lo que pasó es que nos hizo llegar ante algunas situaciones... demasiado pronto...